«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él». (Juan 14,21)
Amar a Dios no consiste solo en palabras o sentimientos, sino en guardar sus mandamientos, hacer su voluntad y vivir en obediencia a su amor.
Hoy quiero demostrar mi amor a Dios esforzándome por cumplir su voluntad en todo, obedeciendo sus mandamientos, evitando el pecado, y ofreciendo cada pensamiento, palabra y acción por amor a Él.
Señor, quiero amarte no solo con palabras, sino con mi vida, con mi obediencia, y con un corazón fiel. Amén.